La economía circular, es un sistema en el que los residuos se transforman en nuevos recursos, esto ya es una realidad para la Agroindustria de la Caña de Azúcar de Guatemala, a través del aprovechamiento del bagazo para generar energía, la reutilización de subproductos para crear electricidad, fertilizantes y alcohol entre otros.

Estos avances han sido reconocidos a nivel internacional, formando parte de estudios académicos como el libro “Handbook of Circular Bioeconomy” (Manual de bioeconomía Circular), publicado la semana pasada, donde se analiza el papel de la caña de azúcar en América Latina dentro de la bioeconomía circular.

Puedes descargar el documento acá: Handbook of Circular Bioeconomy.

El libro tiene como propósito impulsar el desarrollo de la bioeconomía circular en áreas como la educación, la investigación, las políticas públicas y la ingeniería. Está dirigido tanto a estudiantes como a profesionales interesados en sostenibilidad. También busca orientar el futuro de la agricultura y mejorar la relación entre zonas rurales y urbanas, promoviendo un desarrollo económico más sostenible, especialmente en comunidades vulnerables al cambio climático.

El libro resalta que la caña de azúcar de América Latina y Guatemala se posiciona como un recurso clave dentro de la bioeconomía circular, un modelo que busca reducir el impacto ambiental mediante el aprovechamiento de residuos, la eficiencia en los procesos productivos y la disminución de emisiones. En este contexto, este cultivo milenario destaca por su capacidad para integrarse en estrategias sostenibles que responden a los desafíos ambientales actuales.

El estudio indica que en América Latina, la agroindustria azucarera ha avanzado significativamente en la implementación de prácticas circulares.

Uno de los ejemplos más relevantes es la generación de energía limpia a partir de residuos de la caña como la energía limpia y renovable. Esta producción no solo abastece a los propios ingenios, sino que también contribuye a las redes eléctricas nacionales, ampliando el acceso a energías renovables en la región.

Además explica que  los subproductos del procesamiento de la caña están siendo reutilizados de manera innovadora. Los residuos orgánicos se convierten en fertilizantes naturales que mejoran la calidad del suelo y reducen la dependencia de insumos químicos. Paralelamente, otros derivados se utilizan en la fabricación de papel, bioplásticos y etanol, este último consolidándose como una alternativa sostenible frente a los combustibles fósiles.

La producción de etanol en América Latina alcanza cifras relevantes, posicionándose como un componente estratégico en la transición energética. Este biocombustible contribuye a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y refuerza la diversificación de la matriz energética en varios países de la región indica el reporte.

La sección que habla de la economía circular en Guatemala y la región está en el capítulo 28 de nombre: Bioeconomía y circularidad de la caña de azúcar en América Latina: avances y perspectivas futuras (Sugarcane Bioeconomy and Circularity in Latin America: Progress and Future Pathway) en el cual resalta la participación de Alex Guerra, director general del Instituto Privado de Investigación sobre Cambio Climático -ICC- y  Luis Fernando Salazar, director ejecutivo de la Unión de Azucareros Latinoamericanos -UNALA, quienes aportan una visión técnica sobre la sostenibilidad y la economía circular en la agroindustria de la caña.